Estas son las situaciones habituales en las que un proyecto necesita una mirada externa: una marca que no logra explicar lo que hace, una web que confunde al visitante o un lanzamiento que se siente improvisado. Cada caso parte de un problema concreto y termina con una pieza de comunicacion que se entiende sola.
No todos los proyectos empiezan igual. A veces hay una marca que nadie reconoce, otras veces hay una web que no convierte o un contenido que no encuentra su tono. Estos son los puntos de partida más comunes con los que trabajamos y cómo se resuelven en la práctica.
Antes de iniciar un proyecto conviene dejar claros algunos puntos: qué incluye cada etapa, cómo se entregan los archivos y qué esperar durante el proceso. Estas definiciones evitan malentendidos y ayudan a que la colaboración sea más fluida.
La investigación comprende el análisis de la audiencia, la revisión de referentes del sector y la definición de los objetivos de comunicación. No incluye estudios de mercado extensos ni encuestas a gran escala; si el proyecto lo requiere, se cotiza como un servicio adicional.
Para proyectos de identidad visual se presentan dos direcciones de arte distintas. A partir de la elección, se desarrolla el sistema completo con ajustes y refinamientos. Las revisiones adicionales fuera del alcance acordado se presupuestan por separado.
Sí. Se entregan los archivos fuente en formatos estándar de la industria junto con las exportaciones para web y redes sociales. El cliente recibe una guía breve de uso para mantener la coherencia visual sin depender del estudio para cada cambio menor.
Los cambios de contenido que afectan la estructura o el diseño se evalúan caso por caso. Si el ajuste es menor, se absorbe dentro del cronograma; si modifica el alcance original, se acuerda un nuevo presupuesto antes de continuar.
Cada proyecto tiene un cronograma con hitos claros. Las demoras en la entrega de materiales por parte del cliente corren el plazo de forma proporcional. Se envía un aviso por escrito cuando una fecha estimada necesita ajustarse.
El cliente recibe derechos de uso comercial sobre los entregables finales para su propia comunicación. El estudio conserva el derecho a mostrar el trabajo en su portafolio, salvo que se acuerde una cláusula de confidencialidad específica.